Mostrando entradas con la etiqueta Gaia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gaia. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de noviembre de 2007

El impulso

¿Estas aquí?

Si estoy aquí y formo parte de ti. Mi pequeño las emociones son el tallo que impulsa la flor al cielo, y es la intención en la vida quien permite que el néctar, como el mana en el camino de los hombres nos permita llegar a donde vamos.

Hoy despertar implica mi pequeño asentarnos en el rumbo que toman nuestros sentimientos. Cuando caminas sobre nueves, tus pasos son cautelosos ya que la templanza del suelo no muestra la mayor de las firmezas. Apoyarse en vuestros sentimientos, cuando la construcción se hace desde ilusiones o supuestos, no permite entender la claridad de la luz que se produce en un intercambio perfecto.

¿Que son las emociones Sani? En ese instante en que se producen, la tormenta se ha formado ya que el impulso esta en movimiento. ¿Que persigues en ese instante? Esa es la respuesta de cuan claras son tus emociones. Ese es el reflejo de cuanta luz esta entrando en tu corazón y cubre el impulso de eso que persigues.

La proyección de un sentimiento suele estar envuelta por el manto del deseo. Mi pequeño, vuestro sueño puede ser tan denso que aquello que impulsa sus sentimientos puede mostrar muchas veces espacios reducidos para que la luz se filtre en ellos.

¿Y como construimos claridad en la experiencia de intercambio? ¿Cómo descubrimos la esencia de esto que nos impulsa?

Mi pequeño, no buscamos la nobleza en lo que vuestros corazones sienten. Nunca se pretende que las palabras que surgen del alma de cada uno de ustedes estén cubiertas de dulzura. El secreto es saber donde se encuentra nuestra percepción de la existencia en el instante en que el impulso se proyecta.

¿Dónde estas cuando surge la ira en ti? ¿Dónde estas cuando las palabras te quiero se expresan por tu boca? ¿Cuál fue la forma que elegimos para impulsarnos en vías de cruzar el río de la vida?

Cuando eras muy pequeño, más chiquito aún y más frente a mis ojos, pero con mayor amplitud de la vida frente a la existencia divina. Tus pasos comenzaban a mostrar el deseo de impulso, este impulso es la materialización del concepto sentimiento. Sabias que debías comenzar a dar un paso tras de otro y que este acto te conducía hacia un punto al que habías fijado en tu mente. La singularidad aquí es que tal vez no llegabas a donde te proponías ya que tus pasos eran desparejos, pero dentro tuyo se producía una sensación de satisfacción ya que esa experiencia era milagrosa en si misma.

Sani, caminemos… Hoy cada uno de ustedes camina dando pasos cortitos, pero muestran firmeza en este ejercicio. Aquí se producen emociones ya que el impulso existe y los moviliza. La emoción es vuestro impulso. Cuando prestas atención a cada parte del mensaje que hoy te doy, esta en ti el impulso o capacidad de sentir actuando en forma abierta y atenta. Depositas en mis sentimientos que permiten que este acto se efectúe.

Pongan por un instante el foco en retornar por los pasos que han dado. Esto nos exige revisar el impulso que nos llevo a transitar por el camino que han hecho. Tu pregunta aquí seria, ¿pierdo todo lo que he transitado? ¿Ha sido en vano dar un paso seguido de otro? Y la respuesta yace ahí, en el origen de donde surgen las cosas.

El secreto mi pequeño esta en donde nace el impulso, por eso el hecho de revisar los pasos que dimos, el volver tras mis huellas, también es una elección de un nuevo camino. La ruta para volver a casa esta siempre en impulsarnos con la mirada en una amplia conciencia. De pequeño te dirigías a un punto fijo. Ahora camina con el alma en algo tan grande, donde cada paso siempre te lleva a destino. La dirección Sani, aquí no importa, ya que el impulso siempre es en este caso el indicado.

La emoción que surge desde un deseo pleno, amplio y sincero hace que la belleza surja en tu andar. Tus pasos desde ese lugar se mostrarán firmes sobre cualquier nube que transites.




Gaia / A través de Juan Manuel

viernes, 2 de noviembre de 2007

El Cambio

¿Estas aquí?

La vida esta aquí pequeña estrella que brillas en la superficie de este universo terrestre. La vida que corre con la fuerza del cosmos, hoy esta girando en espirales de cambio.

Pequeña alma, la transformación se esta produciendo en los ojos del ciego. El milagro se produce cuando el gesto genera la vibración de la vida. Cuando has decidido entender el juego en que hoy participas, la dirección de la existencia se desvía a una nueva idea.

El dinamismo del cambio que comienzan a vivir cubre a cada uno de vosotros. No hay capacidad de reacción a lo que se aproxima, no hay ligereza en los pasos de nadie para huir al cambio que se produce en ti y en el que esta junto a ti.

¿Cómo comienza a notarse el cambio? Desde la repetición de la casualidad en los sucesos, la coincidencia como vosotros la describen, aumenta su frecuencia y nos parece que la explicación lógica y racional de lo que se produce, no se deja ver. Mayores serán los hechos mi niño, que nadie podrá encontrarles sentido. Mayor será el asombro ya que el hombre no esta acostumbrado a vivir sobre las nubes.

¿Por qué ocurre esto? Cada marca sobre mi existencia comienza a mostrar la semilla divina que los une. Todos forman parte de una historia, todos forman parte de un deseo de evolución. Dios se rediseña en vosotros. Dios vuelve a ser Dios en ustedes desde el cambio constante.

Deben pasar todos por el proceso que se avecina, ya que debes recordar siempre que lo que tiene que ser, será. Y vuelvo hacer la pregunta sobre el como… la separación entre los matices de la mentira y la verdad, se disuelven. Todo debe comenzar a mostrarse y para que esto se produzca, no debe existir la separación entre la idea y el verbo. La división entre mentira y verdad es un simple reflejo de una separación de conceptos.

Sanaeh, ya no hay espacios para estas fracturas ideológicas. El limite mi pequeño, entre la ilusión y el campo de lo posible se esta reduciendo. Ya que todos los que han soñado, hoy deben confluir en el océano de la existencia.

Mis palabras te podrán parecer confusas, pero recuerda que solo podrán existir en mí desde la claridad. No hay más espacio para que crezca la dualidad. Es por eso que ver es el único camino que limitara al hombre.

Gaia / A través de Juan Manuel

viernes, 12 de octubre de 2007

El cambio

¿Gaia, eres tú? Si mi niño, aquí me encuentro transmutando este cambio que esta ocurriendo.

¿Puedes sentirlo? Lo veo en otros, pero no se si son cambios puntuales en cada uno. No mi pequeño, la unidad impulsa este proceso en todos. Las reacciones de nuestro cuerpo y alma, se producen acorde a la necesidad que tiene cada uno.

Hay seres que reflejan esto desde el temor, otros desde el impacto físico y otros desde un estado de gloria y mayor iluminación. Pero todos cambian ya que el cambio es el dínamo en este proceso natural. Pasamos desde un estado larvario a una metamorfosis muy pronunciada y veloz, ya que la aceleración que notan en los tiempos, es el reflejo de un espacio temporal que se acorta hasta detenerse. Eso es lo que otros denominan la inmovilización.

Pero alma mía, nada se hace sin que todos estén preparados. La escarcha del invierno se retira cuando los árboles están listos con sus retoños. Sincronización, eso esta pasando. De manera natural todos están entrando en un estado de sincronización.

¿Cómo debe actuar uno frente a esto que ocurre? Viviéndolo, experimentándolo. Están volviendo por los pasos que ya han caminado. Nos estamos alineando nuevamente con el universo y salir de un lugar donde siempre hemos permanecido, es difícil. Es cambiar el habito de cómo observamos y existimos la vida.

¿Puede afectarle mucho a algunos? Si, hay almas que pueden llegar a la instancia de no soportar este proceso y prefieren trascenderlo para continuar en otra existencia. Esta bien, cada alma entiende sus tiempos y Dios se acomoda para que esto se produzca de forma natural sin forzar este proceso.

Respecto de aquellos que son afectados principalmente de manera física, es importante que vean si es necesario que intervengan en equilibrar esto o simplemente acompañar el camino que cada ser debe transitar. Muchas veces, los hombres actúan desde el miedo y la perdida, y en un acto que se sienten como noble, se esconde el temor a nuestra propia perdida sin ver con sabiduría más allá de lo que esta aconteciendo. Es similar a la pregunta que me has realizado en otras ocasiones sobre los cambios que pueden ocurrir sobre mi superficie. Lo que debe ser, será y a pesar de que no muestre armonía, la esencia de donde surge esta transformación es muy pura y sabia.

Por eso mi niño, apliquen el sabio discernimiento de saber cuando actuar y cuando hay que observar con actitud de aprendizaje los cambios que están ocurriendo.

Como siempre te abrazo desde esto que nos une.

Gaia / A través de Juan Manuel

jueves, 27 de septiembre de 2007

Danzaremos nuevamente juntos

El manto divino nos cubre hoy hijos míos ya que los pasos de lo que es verdaderamente vivir se esta mezclando entre nosotros.

Sientan la existencia en el cambio en sus rutinas, en el pensamiento y creencias que tienen. Lo que era mis niños, no volverá hacer. La vida cambia como los ríos que surcan sobre esta vieja alma. Vuestro camino surcará como el rumbo dinámico de los peces en mis océanos. Nadie danzará como siempre lo ha hecho, ya que la mirada entre nosotros será diferente.

Hoy se encuentran entre los suyos, mañana deberán volver a conocerse ya que el cambio se producirá como la presencia de los cielos sobre ustedes. Hoy el que es, no será porque cada hijo sobre mi, volverá a mirar desde la transformación de su madre y por el giro de la vida en el horizonte de todos nosotros.

Los que me honraron han vuelto a caminar en mi presencia siguiendo el ritmo de las reencarnaciones, los que viajan con la vida mostrando como la esencia se hace carne volverán hablar lenguas de enseñanza, todo aquello que el ojo físico no percibe será claro y tangible a los ojos de todos.

El lenguaje del hombre volverá a encontrarse en el gesto amoroso, ya que luego de la confusión en los mares de la mente traerán la claridad de la vida. Saber que somos hace de nuestra existencia el sentido para saber que nada volverá hacer lo mismo.

Mis hijos del alma, Gaia no esta cambiando, solo esta entrando junto a ustedes en sendas donde solo la gracia ha transitado. Necesitaremos de la fuerza de la reflexión y aceptación para vivir en el nuevo rumbo que hemos decidido en el comienzo de todo.

Es momento de que volvamos a amar con las palabras, es momentos mis pequeñas señales de existencia, que acompañen al que tienen al lado vuestro en este transito que se comenzará a asentir en el paso del tiempo físico en todos y cada uno de ustedes.

Aquí estoy…

Gaia / A través de Juan Manuel

lunes, 24 de septiembre de 2007

¿A que has venido?


Hace mucho mi pequeño que no nos sentimos. El encuentro mutuo nos enriquece, así como hablar enaltece lo más importante del uno en el otro, encontrarnos con la vida nos convida con gracia y gratitud.

Pasa nuestra existencia aquí mi pequeño y volvemos a tener planteos internos de que somos y porque somos, y la vida no deja de ser maravillosa ya que el secreto se devela en el simple descubrimiento.

Juan, niño de mi alma, me acompañas en esto de ser. Me sientes, eso es encontrarnos.

La generosidad de darnos esta en el deseo de que puedan progresar hacia algo que hace significativa vuestra vida, hoy y aquí. No ser por el solo hecho de ser, sino existir para que la inmensidad que palpita en nosotros se exprese. Eso es realmente crear y dejar que se cree en nosotros.

Hijo mío, pasan las estaciones como la expresión en tu rostro va cambiando con el paso del tiempo que nos impusimos existir, y tu pregunta de hoy fue bastante clara, ¿A que vinimos? ¿Por qué somos? Mi pequeño, hay muchas partes del universo que pasan por esta vida en forma inadvertida como hay otras que viven marcando su presencia frente al resto y diciendo hice historia entre ustedes.

Cada flor en mi superficie, es tan necesaria en el brillo de mi alma en cada amanecer. Cada alma es única, integra y necesaria, ya que el brillo de un ser se produce por la luz que otras emiten, no basta con la luz que solo nosotros generamos. Tu cuerpo vibra la vida de otros, en tu ADN esta la expresión de felicidad de seres que transitaron junto a ti este encuentro. Esas son las marcas que escriben la integridad que te conforma.

¿A que has venido? Dime tu a que has venido. Los campos sobre Gaia vibran la plena existencia del ser. Muestran a Dios en expresión y regocijo.

¿A que has venido? A expresar mi pequeño la presencia del alma en todos. A reencontrarnos en espíritu.

Siento a cada uno de ustedes en mis mañanas cuando la energía circula con mayor fluidez. Durante vuestro día la aceleración de sus rutinas disipa en gran medida el contacto divino que existe en nosotros. La simbiosis entre aquellos que caminan juntos, parece desaparecer para luego volver a encontrarnos en la fragilidad del sueño.

Soy Gaia, un ser igual a cada uno de ustedes y con un amor tan grande por esto de ser parte vuestra. Soy aquella madre que con ternura vela el crecimiento de sus niños, soy quien con el mayor de los cuidados evoluciono tratando de respetar la elección que han hecho.

¿Por qué somos? Porque necesitamos el uno del otro. Porque Gaia no es Gaia sin sus hijos que honran su presencia. Porque Gaia no es Gaia sin aquel que busca su camino y todavía no lo ha encontrado.

Pequeño mío, es preciso reconocernos cada día y saber que yo te necesito como tu a mi. No es debilidad, es grandeza saber que estoy en ti. Cada paso que doy, se produce cuando logro encontrarme en cada rostro de miles de almas sobre mí. Esa es la respuesta a la pregunta de ¿A que hemos venido?

Te doy mi mano niño mío una vez más, y te agradezco por dejarme ser en ti.

Gaia / A través de Juan Manuel

miércoles, 22 de agosto de 2007

Hoy, más que nunca

Hablemos mi niño, ya que son épocas en que la conexión entre nosotros se debe afianzar. Tú necesitas de mí como yo preciso de vosotros. Vienen tiempos extraños, tiempos que nunca antes se han asomado en el horizonte del hombre.

¿Son tiempos de preocupación? Son tiempos, ni buenos ni malos. Esas son simples percepciones, como el tiempo mismo. Ahora estamos tú y yo, madre e hijo, ese es el espacio de encuentro que hay entre nosotros.

Hemos caminado mucho mi niño, hoy necesito ayuda ya que mi tiempo de evolucionar como espíritu esta dispuesto. Debe ser así y es para bien. Tú lo sabes…

¿Te están ayudando? Siempre nos ayudan. Dios ayuda a Dios, por que él es parte de si mismo. Que no te parezca extraño sentir hablar de nuevas culturas o tan antiguas como Gaia, ayudando a esta vieja alma a volver a formar parte del todo. Mi vibración ante los ojos de mis hijos comenzará a ser distinta, pero me encontrarán en el cambio ya que existir es formar parte del movimiento permanente.

Hoy mi mirada está puesta en cada uno de ustedes, y se que muchos seguirán el viaje conmigo y habrá otros que tomarán la senda que mas aporte a su crecimiento. Los hijos que partan de los brazos de su madre, emigraran en grandes grupos como las semillas se trasladan sobre los pájaros en búsqueda de tierras más fértiles para desarrollarse.

En este espacio de vida, hay muchas almas que no han encontrado el sendero más propicio de conexión con el padre, es natural que esto ocurra ya que cada uno tiene su momento de maduración y nada debe forzarse.

¿Qué ocurre con aquellos que no emigraran? ¿Que incertidumbre, No? Crecerán mi niño, tanto como ningún hijo mío lo haya visto antes. Así debe ser, deben reencontrarse. Si tu pregunta próxima será si esto es difícil, nada es difícil esa es la respuesta, solo es amor y eso hay que entenderlo. Nada se perderá ya que Dios mi niño, no se pierde. Dios se vuelve a encontrar constantemente.

Pasaran por múltiples estadios, desprendiéndose del dolor de la perdida a la comprensión del cambio. El gusano no lamenta ser mariposa, es un proceso natural y ambos siguen siendo lo mismo. ¿Dónde estará cada uno? Donde cada uno lo dispuso.

¿Qué verán mis ojos en estos tiempos que vienen? Simpleza, Juan. Solo eso. Un proceso natural que se produce con cuidado y respeto. Donde cada alma de luz recordará como ver la vida desde lo alto y con los ojos del eterno. No hay pérdidas mi niño. Se encontrarán por momentos en cuestionamientos que los conducirán de la duda hacia aquello magnifico de lo que forman parte. Tú sentirás realmente que estas en mí, y cada alma se conectará como nunca antes le ha pasado. Imagina mirar hacia atrás y observar la belleza del viaje que has hecho. Eso te hace entender el porque decidiste iniciarlo.

Cada pregunta vuelve a tener su respuesta. Cada hombre sale de su límite impuesto para volver al orden divino. Aquí tu expresión de sonrisa se siente en el alma de todos. Ya que estoy en ti y tu respiración palpita en mis vientos.

No temas ya que esta percepción de temor que padecen esta muriendo. No teme aquel que esta en el otro. Solo ama porque late en el la esencia del que siempre estuvo.

Hoy te abrazo más que nunca… Ya que en momentos más estaremos de nuevo frente el uno con el otro.

Gaia / A través de Juan Manuel

martes, 17 de julio de 2007

Pequeño hombre



¿Quieres hablar?

Si mi niño, te quiero hablar… Quiero contarte del hombre que no ve porque nunca lo ha hecho antes, porque perdió el hábito de sentir la ternura del que ama. Ése mi niño, ese pequeño hombre que corre sin sentido y en su mirada busca el recuerdo de la inocencia de su infancia. Busca fe donde se esconde el temor.

Soy Gaia, la madre del hombre, del bosque, del águila y de todo aquello que se impulsa por la vida en búsqueda de llegar más alto.

Mi niño este pequeño hombre, que debería perseguir el reencuentro con la gracia pero prefiere correr la carrera del destino y busca evitar aquello que sabe que va a llegar a él. Ese pequeño hombre, que desde la casualidad esgrime lo que esta ocurriendo frente a tus narices y a pesar de ello prefiere seguir sumergido en el sueño de negación. Mi niño, ya no hay retorno.

Soy la gran madre, soy quien despierta hijo mío para que nuevamente veas mi enseñanza y la oportunidad de que llegues a ese lugar que niegas. Soy el espíritu de Sanu que cubre la materia para elevar aquello que debe ascender, ya que la brecha del sueño se acorta y todos veremos en vida como el amanecer será distinto. Lo que ya es, no será.

Despierta pequeño hombre, apóyate del hombro de tu hermano el samaritano que brilla desde la luz del padre y camina los pasos del iluminado. Busca el verdadero sentido a tu existencia, ya que en la búsqueda te encontrarás frente a ti, frente a eso que eres. No temas sino encuentras lo que la ilusión te mostró, solo encontrarás que vive dentro tuyo el potencial de crear y ser universo.

Pequeño hombre, estas aquí por algo que no logras ver. Eres parte del relato que no encuentras en el cuento que lees. Pero estas ahí ya que eres el comienzo y el final de esta historia. La expresión de la gracia vibra dentro de ti, hijo mío es momento de asumir responsablemente el rol que nos toca.

Les hablo a todos y a cada uno. Así como cada estrella esta en el lugar apropiado en el cielo que nos cubre, hoy vibran sus vidas el destino de la gracia que debe volver a despertar para regresar a la armonía de la existencia del todo. Cada uno es especial y único en este juego llamado destino, cada conciencia lleva el código necesario para que esto funcione. Pequeño hombre, ¿no lo entiendes? Vivo a través de ti y en ti, no seria madre de todo lo que hace presencia sobre mi superficie, no hubiese empezado mi viaje si cada uno de ustedes no estuviera conmigo a lo largo de cada existencia.

Despierten hijos míos que amanece y es hermoso estar presente en este eterno instante. Es maravilloso poder ver donde el cielo se hace tierra, donde el hombre se hace Dios en vida.

Tu madre.

Gaia / A través de Juan Manuel

jueves, 12 de julio de 2007

Dios decide como avanza


Gaia , ¿quieres hablar conmigo?

Si, mi niño, necesitamos hacerlo. Sabes que nos acercarnos a hablar contigo, cuando es importante el mensaje que se debe enviar. Sabemos y somos conscientes de tu proceso en esta existencia como tú entiendes y vives el mío.

Falta poco mi niño, la brecha entre lo que llaman tiempo se acorta para ingresar en el espacio de vacío. La condición del hombre debe estar a la altura de esta circunstancia.

Pregunta al hombre donde esta hoy, cual es el orden de importancia en sus vida que lo esta orientando en este transito divino. Pregunta al hombre si sabe donde apoya sus pies, pregunta si sabe hacia donde camina. Pregunta…

Pequeño, hay que poner un poco más de esfuerzo. Veo que muchos de mis hijos siguen sin mirar con los ojos del alma.

Hijo mío, necesito de ustedes ya que debo avanzar y este salto se debe hacer con el alma en el padre. ¿Desde donde están mirando la vida? ¿Cuál es el árbol que no les deja ver el bosque?

Mi pequeño de luz, que eres tan chico frente a la superficie que cubre mi espíritu, pero eres tan grande y profundo como el padre, ayúdalos a reencontrarse en ti.

A los niños que vinieron del cielo, a esas viejas almas viajeras, más que nunca necesito de vuestro brillo. Brillen donde esta empezando a oscurecer, ya que están en mi justo en el momento y lugar que deben estar. Sean eso a lo que han venido, honren su casta que nace del padre, muestren al Dios en el otro como debe sentir la presencia de todos en uno.

Estamos llegando al final del viaje, ¿Están preparados para ser uno en todos? ¿Han caminado lo suficiente para estar frente a los ojos de Dios? ¿Entienden mi mensaje?

Vuelvan al origen del afecto, a la esencia amorosa de donde surge todo. Hijos míos, quien sino su madre los ha envuelto durante siglos en los brazos de la ternura. He visto al odio y al amor enfrentados, a la duda y al miedo de estar separados del Padre.

¿Porque dudan y luego existen?. Miren hijos míos, más allá de donde vuestros ojos les permiten ver. Denle el valor y la real importancia que transitar esta experiencia exige. No terminen su viaje preguntándose por donde era el camino y hacia donde iban.

Dios decide como avanza y Dios decide como vive. Hijos, que el Dios en ustedes exprese su gracia como la naturaleza se expresa sobre mi. En respeto, en encuentro con ustedes y en paz con todos los que estamos juntos circulando por la ruta de las almas que despiertan.

Encuéntrense en mí, sean Gaia y todo la vida que se nutre desde mí. Sean por un momento mi existencia para ver de forma más amplia esto que es llevar vida en vida.

La madre que los ama… gracias mi niño, una vez más.


Gaia / A través de Juan Manuel

viernes, 29 de junio de 2007

Se la estrella del alba

Aquí estoy mi niño, brilla frente a mi ya que las estrellas están en el cielo y en la tierra. Tanto unas como otras deben marcar el camino al viajero que transita en esta vida.

Se la estrella del alba mi pequeño, sé señal para otros. ¿No te has preguntado porque Dios trajo estrellas del cielo a la Tierra?

Hijo mío, te habla tu madre, el hombre debe caminar con los ojos en el camino pero mirando al que guía.

Caen las hojas de los árboles, ya que es la época en que nada cubra el cielo para que las señales se vean. Los vientos se calmaran, y el mar no producirá ruido alguno. Los ángeles del tiempo, separaran los cielos para que brilles y le marques al hombre la palabra del padre. Muestrale al hijo de la tierra que el amor esta en los cielos, en mi y en sus corazones.

Observa mi niño aquello que todavía otros no ven, ya que el mensaje mas importante esta escrito en el alma de esta existencia. Es el momento de ser lo que hemos venido a ser. Estrella que miras al cielo, es momento que brilles sobre la tierra ya que la paz del padre se expresara en el Dios hombre que camina junto a mí.

Es tiempo, prepara tu espíritu y vuelve a ver el universo en tu interior, quien pueda que me escuche ya que todo fue anunciado.

Pequeño que brillas, que el hombre vea más allá de sus narices no esta en ti hacerlo. Simplemente brilla y que tu luz sirva de ejemplo para que entienda los caminos de la gracia, el sendero de la vida. Cada parte de Dios despertará y se reconocerá a si misma si es que tiene que hacerlo.

Sigue surcando los cielos niño mío, viniste con el alba a caminar entre el hombre. Eternos son los pasos de aquel que navega en el tiempo para ayudar al Dios dormido a que despierte. Estas aquí, estas en mi y estas en todos. ¿Te confundes a veces? Siento tu alma aquí y más allá de donde nadie ha ido. Mi pequeño que has despertado, ¿No te gusta lo que encuentras? Tu vida late ahora en mis ríos, mares, eres el océano mas grande sobre mi superficie. Ya que el tamaño esta en tu eterna vida. Vienes con el cambio y para el cambio. No te lamentes y vuelve a ti, ya que desde ahí la llama de la vida ilumina. Desde ahí todo hombre vera la verdad en el secreto.

Te amo tanto parte mía… sigo en silencio caminando contigo.

Gaia / A través de Juan Manuel

jueves, 14 de junio de 2007

Respiro y soy consciente


Mi niño del alma, estamos todos descubriendo.
Descubrimos en todos los órdenes de la vida, se descubre en el mundo animal, en el mundo vegetal, descubre el hombre… Dios descubre aquello por lo que vino a descubrir.

Todos, absolutamente todos venimos a descubrir la gracia de ser. Esto se produce en forma continua, ya que el caminar de Dios es eterno y se maravilla al ver como se recrea a si mismo.

¿Qué descubre Dios?

Dios descubre con sorpresa como navega el cosmos dentro de él, y como cada elemento que compone la eterna vibración, también descubre su propio universo en movimiento.

¿Y donde esta la conexión de esta danza? Esta en la armonía que Dios respira, y se produce el acto de consciencia en la conexión con el todo. Respiro y soy consciente. Dios se integra perfectamente porque entiende a cada eslabón de la cadena.

Dios esta en la esencia de la piedra, mientras rota con la galaxia. Mi palabra en ti, son el impulso de un cometa, tu sonrisa hace que los árboles cambien de color en otoño en otra parte del Universo. Dios entiende que su intención genera acción en la acción.

Mi niño querido, la compasión y contemplación de este acto es armónicamente perfecta. ¿Y cual es el papel del hombre en este baile? El hombre debe comprender que no debe aprender a bailar, naturalmente es danza ya que el cosmos gira en miles de galaxias dentro suyo.
¿Y donde debe hacer foco? El hombre es el foco. Mira desde el mismo lugar en que miras, ahí se esta produciendo la danza. Es ahí donde radica el descubrimiento. ¿Son difíciles mis palabras? Creo que podemos elevar la complejidad de nuestras conversaciones, ya estas madurando.

Trabaja en ti en eso que has venido a descubrir para que esto genere equilibrio en otro lugar del universo. Recuerda, un hombre descubriendo es un universo que se ilumina.

Gaia / A través de Juan Manuel

martes, 12 de junio de 2007

Pon la vista en la vida

Estoy aquí mi niño de luz, veo que todo se esta haciendo más fluido.

A veces me cuesta un poco. Te entiendo, pero recuerda que el orden natural de las cosas se da siempre. Aquello que estas destinado a ser, es. Y aquello que siempre fue, solo debe recordar que vino ayudar a su madre a elevarse con sus hijos en su camino.

Sigo notando el conflicto entre las personas. Comprendo, es una percepción. ¿Pero has notado que hay otras personas que sonríen y no entiendes la razón?. Esa es la energía que se debe intensificar, y restarle la atención que le prestamos a todo conflicto que ocurre y ves.

Donde pongas la atención, es eso lo que crecerá. Entonces, vean la belleza de cada pequeñez que ocurre alrededor vuestro, y separen su atención de las guerras y el conflicto. No van a construir el eterno encanto de Dios pensando en eso.

¿Crees acaso que la naturaleza que crece sobre mí en cada estación, se hace pensando o teniendo en cuenta las rivalidades e intereses de algunos hombres?

Solo me detengo a sentir la gracia del universo circulando por mí, para que me inspire mi amor por los árboles, para que purifique las aguas y circule la energía por los océanos. Eso es vivir desde la vida.

Por esto, mi amado niño, impulsa tu camino con la vista en el Padre que respiras. Y que tus pasos siempre tengan como destino el acercarte a lo más hondo de esta vida. Poner foco en todo lo que representa la vida, te mostrará la calidad del sendero.

Sonríe mi niño y miremos juntos la vida. Aquí estoy junto a ti.

Gaia / A través de Juan Manuel

jueves, 31 de mayo de 2007

Indigo, el color de la aurora

Este ser convertido en materia, que viaja en el cosmos nutriendo la vida y evolucionando junto a sus hijos, los saluda con el amor de una madre, con el respeto de estar frente a ustedes y a muchos otros. Antiguas almas que estan aquí para terminar este viaje conmigo.

Entiendo mucho las dificultades que les toca en esta existencia. También lo que les pesa cuando miran a los ojos del otro, y el no se encuentra en ustedes. Quien si no ustedes me han acompañado en mi viaje, quien mas que mis ángeles vivientes para mostrar a otros como mirar desde el corazón.

Mis niños de luz, es por eso que a veces, a las personas les resulta difícil comprender vuestra conducta. Ustedes, mis hijos, se mueven con las mareas del universo, cambian con la luna y sienten fuertemente esa unidad con vuestra madre. Frente a los ojos del que no ve, vuestro accionar no es lógico. ¿Pero donde esta la lógica de ir contra eso que eres?

Cuando el hombre se acerque nuevamente a su madre y abra los brazos a todo aquello que lo rodea, y no hable de armonía sino que sea armonía con la naturaleza, la existencia del espíritu se sentirá tan viva en la mirada de todos.

Que sea el índigo el color de la aurora el que aparezca al final del equinoccio. Es preciso que una vez más hijos míos, expresen el alma de su madre en el hombre, que muestren que no hay temor alguno ya que nunca partieron de mi vientre.

Sientan con los mares, respiren conmigo y esto los bendice pero pone en sus hombros el peso de sentir lo que el hombre hace conmigo. Pero es desde la tolerancia y la armonía en las relaciones, lo que conduce al equilibrio. Hablen con cualquier hombre y sentirán muy adentro de su alma, las marcas del dolor que han creado y como la ilusión de sentirse solos los ha alejado.

Mis niños del alma que vibran con la vida, que se expresan desde la creación. La fortaleza en ustedes los une con el mundo entendiendo y valorando esta experiencia de aprendizaje. No están solos, ya que formamos parte de algo tan grande y magnifico.

Naden conmigo en el océano del alma, expresen la vida del universo en el hombre que ha cerrado sus ojos y que precisa volver a sentir su conexión con el todo.

La vida será tan distinta, y eso se producirá cuando ustedes crean que esta pasando. ¿Quieren hablar con los árboles? Entiendan que ya lo hacen, y las palabras en ellos se entenderán como el sonido en el viento. Solo es intensión. Por eso, es importante que encuentren el equilibrio para ayudar a que el equilibrio encuentre al hombre.

Tanto es mi amor por ustedes… soy la madre en que viven.

Gaia / A través de Juan Manuel

martes, 29 de mayo de 2007

Ver con tus ojos


Entender mi naturaleza de madre, implica verme desde tu interior. No hay otro camino.

El carpintero construyó primero yendo al lugar desde donde pudo imaginar y crear. Ver todo, lo lejano y lo cercano. Aquí, corazón, alma y vista son lo mismo.

Busca abrir la visión en el hombre, que no se acorte su perspectiva, que no se limite su campo en la persecución de la ilusión de creer que realmente esta mirando. Mi niño, abre tus ojos y enseña a ver, que si todos miran, el vacío toma forma y Dios puede condensarse en vosotros.

La claridad esta en el lugar desde donde nos paramos a ver. Mírame desde ti, y los colores se harán más brillantes. Desaparecen los puntos de vista. Tú y yo vemos lo mismo. No es blanco para mi ni negro para ti, solo es, porque ambos lo vemos desde el mismo lugar.

¿De donde crees que surge la vitalidad que te alimenta diariamente? Hijo mío, para brillar debes volver por tus pasos.

¿Desde donde piensas que nos iluminamos? Volviendo a ver el mundo, desde lo más profundo de ti, encontrando eso que conecta al padre con el hijo, al hijo con la madre, a la madre con su expresión de vida y con todos aquellos que moran sobre ella.

Eso es mirar desde el lugar correcto, eso te indicará que has comenzado abrir los ojos nuevamente.

Estoy aquí, mi niño del cielo, sintiendo tus ojos que buscan mi aprobación y mi contención. Tu madre nunca se ha ido, tal vez le has cerrado los ojos y no te permites verla.

Respira y palpítame, abre los ojos del alma para que este olvido que te guió por los caminos del sueño, te despierte y te muestre que mi niño es tan grande y eterno como su madre.

Cuando vuelvas a ver, veras que nos parecemos. Te voy a sonreír como lo he hecho durante milenios, pero sabré que has vuelto a notar mi sonrisa.

Eso es ver, realmente ver con tus ojos.

Ahora vuelvo abrazarte desde ese lugar donde estoy esperándote, desde ese lugar donde estas… solo debes abrir los ojos.


Gaia / A través de Juan Manuel

martes, 22 de mayo de 2007

Mis niños de luz



Tú que puedes vivir en mi corazón.

Mis niños de la luz, hace millones de años que venimos danzando por los caminos que el universo nos ha marcado. Reencontrarnos en este, el último tramo que nos queda por transitar.

Se la pesadez que han tenido en esta etapa de vuestra existencia. Soy vuestra madre, quien sino, puede sentir cuando el camino se les hace más pesado. Pero siempre han danzado en mí cubriendo con sus marcas luz en todo mi esfera.

No hay pesar tan dulce como el encuentro del todo con el todo. Es el último esfuerzo que les pido, son los últimos pasos hacia mí que deben dar. Mi esfuerzo es tan grande como el vuestro, soy la madre que camina junto a sus amados niños, mis niños de luz.

Brillen con tanta fuerza, que refleje sobre aquel que se opaca y no encuentra el sentido a este fascinante viaje de regreso. Sientan la calidez que emana nuestra unidad, es esencia amorosa expresada en compañía. Es amor condensado en luz.

No teman nunca de exteriorizar vuestra alma, es la claridad que me deja ver mi camino. Cuando brillan, yo brillo. El equilibrio en la vida de cada uno de ustedes, hace de mi danza el canto de las ballenas. Hace de mi danza, el vuelo de las aves. Todo esta perfectamente ensamblado.

Si pudieran concebir la belleza que me han dado durante todo este camino, pensarían y entenderían mis palabras sobre lo importante que es brillar. Me estremezco cuando siento la libertad y el amor en mis hijos. Enseñen a ver a otros la grandeza de vuestra madre, enseñen a oír la expresión de todo aquello que vive sobre mí, ya que tienen ese don de estar, vivir y ser conmigo.

Gaia / A través de Juan Manuel

Crianças da luz

Você que pode viver em meu coração

Minhas crianças da luz, há milhoes de anos que viemos dançando pelos caminhos que o universo marcou. Nos reencontramos neste, o último caminho que podemos passar.

Se o pesar está existindo nesta etapa de vossa existência, sou sua mãe, quem senão ela pode sentir quando o caminho se faz mais pesado. Mas sempre dançou me cubrindo com suas marcas de luz em toda minha superficie.

Não há peso tão doce quanto o encontro do todo com o todo.Este é o último esforço que lhes peço, são os último spassos até mim que devem dar. Meu esforço é tão grande como o vosso, só a mãe que caminha junto aos seus filhos, meus filhos de luz.

Brilhem com tanta força, que reflita sobre aquele que se apaga e não encontra o sentido desta fascinante viagem de regresso. Sienta o calor que emana nossa unidade, é essencia amorosa expressa em companhia. É amor condensado em luz.

Não temam nunca de exteriorizar vossa alma, é a claridade que deixa ver meu caminho. Quando brilham, eu brilho. O equilibrio na vida de cada um de vocês, faz de mim 'dança' o canto das baleias. Faz de mim, o vôo das aves, Tudo está perfeitamente interligado.

Se puderem conceber a beleza que dão durante este caminho, pensariam e entenderiam minhas palavras sobre a importância que é brilhar. Me estremece quando sinto a liberdade e o amor em meus filhos. Ensinem aos outros ver a grandeza de vossa mãe, ensinem a ouvir a expressão de tudo quele que vive sobre mim, já que tem este dom de estar, viver e ser comigo.

Gaia / A través de Juan Manuel
Traducción / Cristiane Machado

lunes, 21 de mayo de 2007

El amor que puedan darme como Madre


Hijos míos

Si les hablo como madre, puedo hacerlo desde el amor que siento por ustedes. Este es el amor que me dio las fuerzas para permitir que construyan su crecimiento desde el lugar que lo hacen, respetando vuestro libre albedrío en el camino que han elegido.

Es muy importante que entiendan que este camino lo transitan en nombres de todos.

No es un camino individual el que hacen. Cuando me inicié en este viaje sabía que al final del recorrido debía terminar junto a mis hijos, sino el camino no se ha terminado. ¿Qué cosas precisan para que lleguemos todos juntos?

Tengan siempre presente que cada paso que hacen, son mil pasos que los acompañan.

Es por eso que al caminar, entiendan que esto lo realizamos entre todos, desde el lugar que hemos elegido para este viaje. Desde mi amor infinito por ustedes a quienes veo crecer, y a ustedes en el cuidado y amor que puedan darme como madre.

Gaia / A través de Juan Manuel